miércoles, 23 de mayo de 2012

INMOVILISMO: FACTORES DE RIESGO


La inmovilidad supone la pérdida de autonomía para la deambulación, el aseo y la transferencia. (DEPENDIENTE). Es decir la disminución de la capacidad para desempeñar actividades de la vida diaria por deterioro de las funciones motoras.
La prevalencia e incidencia de inmovilidad aumentan con la edad y la comorbilidad (demencias, etc). 10-20% de los ancianos que viven en casa tienen problemas de la marcha y entre un 20% y un 60% de los ancianos hospitalizados por una enfermedad aguda se hacen durante el ingreso incapaces de cruzar caminando una habitación, hacer su transferencia  o atender a su aseo personal.
El riesgo de una inmovilidad relativa es el encamamiento, mientras que en la inmovilidad absoluta es un factor de riesgo de institucionalización, de morbimortalidad y de la aparición del Síndrome del Cuidador.

Causas de inmovilismo:
  • Enfermedades musculoesqueléticas: Procesos degenerativos de las articulaciones, hallux valgus, callos, osteoporosis y fracturas.
  • Enfermedades Neurológicas: Trastornos cerebrovasculares, Parkinson, Y demencia senil evolucionada. Esto conlleva estilos de marchas patológicas.
  • Enfermedades Cardiovasculares: Insuficiencia cardíaca, cardiopatía isquémica, alteraciones vasculares periféricas y enfermedad respiratoria crónica.
  • Fármacos: Sedantes, hipnóticos, antipsicóticos, antihipertensivos.
  • Factores psicológicos y ambientales: depresión, miedo a caer, barreras arquitectónicas...
Factores de riesgo de inmovilismo:
Sexo femenino
Anciano sedentario
Anciano frágil
Inmovilidad relativa 
Ser mayor de 85 años
Incapacidad funcional previa
Usar andador
Las consecuencias del inmovilismo son graves, por ello sólo debe guardarse reposo en cama cuando sea imprescindible, es decir,  cuando el riesgo de la actividad supera a los de la inactividad.

Esta información la he contrastado con diversos estudios en los que muestran que los datos obtenidos en este estudio muestran que la edad avanzada ≥ 80 años, el deterioro cognitivo moderado severo, la dependencia para una o más ABVD y una condición crónica BOC y/o asma son factores que presentan una incapacidad crónica de larga duración (inmovilización), en la población anciana de 75 o más años, no institucionalizada ni inmovilizada, a la que se le puede presuponer un elevado grado de funcionalidad.

Bibliografía
Escudero Sánchez, C. Delgado Antolín, J.C. Incidencia y factores predictores de inmovilización crónica en ancianos mayores de 75 años que viven en la Comunidad, 2001. Disponible en: http://www.elsevier.es/sites/default/files/elsevier/pdf/124/124v36n02a10022132pdf001.pdf
Morales Obregón, L. Nuñez Rodriguez, L. Riesgos biológicos y psicológicos de inmovilización en pacientes geriátricos. Sistema de información científica, 2004. Disponible en: http://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/2111/211117850007.pdf

DOLOR CRÓNICO

El dolor crónico es un problema universal que tiene especial importancia y prevalencia en el anciano ya que se asocia a enfermedades crónicas que aumentan con la edad. Entre un 50-80% de la población mayor de 65 años presenta dolor. Asociado con trastornos del sueño, disminución y/o pérdida de las funciones físicas y sociales e incremento de la utilización de las residencias de ancianos o geriátricos. El dolor crónico es una experiencia agotadora, unida a un sufrimiento psicológico con síntomas de ansiedad y depresión que condicionan y aumentan la percepción dolorosa. A pesar de ello un gran número de pacientes ancianos no recibe el tratamiento adecuado. Las causas las podemos encontrar en 3 factores:
  1. Dificultad en la valoración del dolor
  2. Miedo a los efectos secundarios de las medicaciones (los AINEs, tratamiento habitual, presentan un alto índice de secundarismos a nivel gastrointestinal y renal fundamentalmente)
  3. A prejuicios entre la población sanitaria y de la sociedad en general a los opioides y tratamientos alternativos: apoyo psicológico, programas de ejercicio, acupuntura, etc.

Por ello, la detección sistemática y estructurada del dolor en pacientes geriátricos debe constituir un requisito básico de atención dada su prevalencia para alcanzar de forma real una adecuada calidad de vida y de cuidado en dicha población.

Bibliografía
Álaba, J. Arriola, E. Prevalencia de dolor en pacientes geriátricos institucionalizados, 2009. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1134-80462009000600007&script=sci_arttext
Enfermería Traumatológica, 2012. Disponible en: http://www.28enfermeriatraumatologia.com/descargas/comunicaciones/pdf/77.pdf

PROCESO DE ATENCIÓN EN ENFERMERÍA GERIÁTRICA Y GERONTOLOGÍA

El anciano requiere de un cuidado integral e interdisciplinario efectivo que incluya no sólo la  recuperación sino también la promoción  de su salud,  y el crecimiento  individual  y familiar para lograr la autonomía.
Es aquí dónde el profesional de enfermería debe ser participe de ello mediante sus cuidados íntegros y específicos que los realiza en base al proceso de atención de enfermería.

El proceso de atención enfermero es un método racional y sistemático de planificación y provisión de cuidados cuyos objetivos son:
  1. Identificar el estado de salud del paciente y los problemas relativos al cuidado de la salud.
  2. Establecer planes de cuidados que satisfagan las necesidades identificadas.
  3. Proporcionar intervenciones específicas para resolver esas necesidades.

Es importante fragmentar el proceso de atención en enfermería geriátrica en 5 etapas:
  • Valoración
  • Diagnóstico
  • Planificación
  • Ejecución
  • Evaluación

En base al artículo escogido, me gustaría recalcar la importancia que tiene obtener una visión integral del anciano y del envejecimiento activo para retardar la dependencia y potenciar la capacidad funcional y la autonomía. Partiendo de un abordaje interdisciplinar, como objetivo se plantea elaborar un instrumento de valoración enfermera, basado en el modelo conceptual de Virginia Henderson y complementado con cuestionarios y escalas validadas, que permita detectar las necesidades del anciano, ponderar el riesgo de aparición de síndromes geriátricos y así planificar los cuidados correspondientes (proceso atención enfermero de geriatría).

Bibliografía:
Vallejo Sánchez J M. et al. Valoración enfermera geriátrica. Un modelo de registro en residencias de ancianos, 2007. Disponible en:http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1134-928X2007000200003&script=sci_arttext
Interrelaciones Nanda, Noc y Nic. Elsevier Mosby. Segunda edición. Madrid, 2007

ÍNDICE DE BATHEL

Se denomina Valoración Geriátrica Global (VGG) al proceso diagnóstico, estructurado y multidisciplinario, en el que se detectan, describen y aclaran  los múltiples problemas físicos, funcionales, psicológicos y socioambientales  que el paciente anciano presenta.
Durante este proceso, se registran los recursos y posibilidades de la persona, se valora la necesidad de servicios y finalmente, se elabora un plan de cuidados progresivos, continuados y coordinados dirigido a satisfacer las necesidades del paciente y sus cuidadores.
El aspecto más importante, desde el punto de vista clínico de la VGG (valoración geriátrica global), es la búsqueda sistemática de los grandes síndromes geriátricos, llamados los gigantes de la geriatría así como visualizar la capacidad o incapacidad del anciano de vivir o no con autonomía en el medio comunitario.
Los principales medios que incluye una correcta valoración son la anamnesis, la exploración física y las escalas de valoración que facilitan la detección y seguimiento de problemas, así como la comunicación entre los diferentes profesionales que atienden al anciano.
La valoración de la función física es una labor de rutina en los centros y unidades de rehabilitación. Los índices para medir la discapacidad física son cada vez más utilizados en la investigación y en la práctica clínica, especialmente en los ancianos. Además, la valoración de la función física es una parte importante de los principales instrumentos usados para la valoración genérica de la calidad de vida relacionada con la salud. Actualmente, incluir la valoración de la función física es imprescindible en cualquier instrumento destinado a medir el estado de salud. Uno de los instrumentos más ampliamente utilizados para la valoración de la función física es el Índice de Barthel.
ÍNDICE DE BATHEL
Es un instrumento de medida de la capacidad de la persona para la realización de diez actividades básicas de la vida diaria dando más importancia a los ítems relacionados con el control de esfínteres y la movilidad, obteniéndose una estimación cuantitativa del grado de dependencia del sujeto. Es una medida fácil de aplicar, con alto grado de fiabilidad y validez, capaz de detectar cambios, fácil de interpretar y cuya aplicación no causa molestias.

Bibliografía:
Cid Ruzafa, J. Damían Moreno, J. Valoración de la discapacidad física, 1997. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1135-57271997000200004&lng=es&nrm=iso
Trigas Ferrin, M. Escalas de valoración funcional en el anciano, 2011

Benitez Rivero J. Manual de atención al ANCIANO DESNUTRIDO en el nivel primario de salud. Valoración en el Estado Nutricional del Anciano. 2011; cap. 5: pags 49-58. Disponible en:
http://www.nutrinfo.com/archivos/ebooks/manual_anciano.pdf 

ENVEJECIMIENTO NO ES SINÓNIMO DE ENFERMEDAD

El envejecimiento es parte integrante y natural de la vida. La forma en que envejecemos y vivimos este proceso, nuestra salud y capacidad funcional, dependen no sólo de nuestra estructura genética, sino también (y de manera importante) de lo que hemos hecho desde nuestro nacimiento, del tipo de cosas con las que nos hemos encontrado a lo largo de ella, es decir, de cómo y dónde hemos vivido nuestra vida.
Lograr un envejecimiento saludable depende de nuestro estilo de vida, por eso las dos intervenciones más eficaces para conseguirlo son seguir una dieta sana y prácticar ejercicio.
El ejercicio físico debe ser de práctica habitual, no extenuante, de alrededor de 45 minutos al día y puede consistir en caminar a paso vivo, lo que es estupendo para prevenir el deterioro funcional de la vejez. La cantidad y calidad del ejercicio se puede adaptar a cada edad y a cada individuo, de manera que "personas de 90 años pueden practicar ejercicio perfectamente", afirma Leocadio Rodríguez Mañas, coordinador de la Red de Investigación Cooperativa en Envejecimiento y Fragilidadxperto.
El otro pilar fundamental para lograr un envejecimiento sano es seguir una nutrición equilibrada que no favorezca la obesidad. A medida que se envejece, se deben introducir cambios en la dieta para adaptarla al gusto de las personas mayores, ya que les cuesta más captar determinados sabores y así cubrir sus necesidades nutricionales previniendo al anciano de enfermedades de base nutricional (anemias, dislipemias…).
Por otro lado, las relaciones sociales también son claves para un envejecimiento saludable ya que fortalecen física y mentalemente al individuo además de que se relacionan directamente con la sensación de bienestar y calidad de vida.


En el enlace de esta publicación se encuentra un estudio que tiene como objetivo evaluar los efectos de las relaciones sociales en la supervivencia, la capacidad funcional y la salud mental de los ancianos. 
Los investigadores han observado a través de este estudio que las relaciones sociales y los mecanismos psicológicos construidos durante el curso de la vida juegan un papel importante en el logro de un envejecimiento saludable.

Bibliografía:
Otero, Puime, A. Relaciones sociales y envejecimiento saludable, 2006. Disponible en: http://econpapers.repec.org/paper/fbbwpaper/201039.htm
Envejecimiento Saludable. El Envejecimiento y la actividad física en la vida diaria. Organización Mundial de la Salud, 2002.

GERIATRÍA ≠ GERONTOLOGÍA

Para introducirnos en los cuidados de enfermería en el anciano es importante conocer y diferenciar los siguientes conceptos: 
La GERONTOLOGÍA es la ciencia que estudia la vejez y el envejecimiento de una población. Se ocupa, en el área de salud, estrictamente de aspectos de promoción de salud además de abordar aspectos biológicos, psicológicos y sociales.
La GERIATRÍA es la rama de la medicina que estudia las enfermedades agudas y crónicas de los pacientes mayores en sus aspectos clínicos, terapéuticos, preventivos y sociales.

¿Por qué son tan importantes en la actualidad estos dos términos?
La esperanza de vida al nacer en España se sitúa en 81,2 años, siendo mayor para las mujeres  (84,3) que para los hombres (78,2). Desde 1975 estas cifras han aumentado cada lustro un año de media lo que supone un número cada vez mayor de ancianos en España. Por ello:

  • Requieren especial interés los individuos que dentro de este grupo superan los 80 años al necesitar más atención médica y social. 
  • Mayor importancia socioeconómica de los ancianos en la sociedad. 
  • La jubilación así mismo supone una disminución de ingresos en los mayores, en un momento en que son mayores sus necesidades sociales y sanitarias. Esta falta de recursos puede ser parte de sus problemas sociofamiliares y sanitarios.
    Los cambios sociales han supuesto pasar de núcleos familiares rurales de estructura patriarcal a familias nucleares urbanas donde el papel del anciano está desplazado. Esto supone un riesgo de perdida de lazos familiares y sociales que pueden llevar al anciano a situaciones de aislamiento y riesgo social. 
  • Interés de los sanitarios por conocer el proceso del envejecimiento y el modo de enfermar de los ancianos.
    Cada vez es más necesario conocer como se produce el envejecimiento y cuales son las consecuencias clínicas del mismo para realizar un buen diagnóstico y poder lograr los objetivos con el anciano.
  • La vejez se acompaña de un mayor número de enfermedades y situaciones que muchas veces coexisten a la vez.. Así mismo existe una alta frecuencia de procesos degenerativos como deterioro cognitivo, enfermedades cardiovasculares, cáncer, limitaciones del aparato locomotor... Estos procesos degenerativos establecidos de forma crónica junto con la presencia de caídas, accidentes o alteraciones de los sentidos de la vista y oído llevan a un final común en muchos ancianos que es la invalidez y la dependencia.
Por ello, debido al creciente envejecimiento de la población, los profesionales que se dedican al cuidado de los ancianos son muy demandados. Una de las figuras más importantes en la práctica geriátrica es el enfermero debido a que su participación en la recuperación y rehabilitación del paciente es fundamental. La enfermería del cuidado va más allá de la medicación, y cubre, además, las necesidades de bienestar psicológico y mental del anciano, lo que colabora para su independencia y mejora su autoestima. Sin olvidar que el trabajo es interdisciplinar e integral.

"Hay que tener en cuenta que envejecer no es lo mismo que enfermar".

Bibliografía:
Base de datos del Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas, 2009.
Disponible en:
Vernet Aguiló F. Conceptos básicos de enfermería en la atención gerontológica según el Modelo V. Henderson, 2007. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-928X2007000200004&lng=es&nrm=iso&tlng=es


INTRODUCCIÓN

Estamos frente a un blog dónde se van a mostrar y tratar aspectos clave de la Geriatría en base a la asignatura "ENFERMERÍA CICLO VITAL: CUIDADOS DEL ANCIANO" impartida por Raúl Juarez Vela de 3º de Grado Enfermería de la Universidad San Jorge.